Enrique Líster. Militar comunista y prototipo de revolucionario

Enrique Líster (nacido Jesús Liste Forján, 1907-1994) nació en el seno de una familia gallega pobre, de tradición cantera y campesina, destinada a la emigración. A los once años, su familia emigra a Cuba, donde se produjo su primera socialización política. Pero serían su militancia en el Partido Comunista de España, su paso por la Unión Soviética y la Guerra Civil, los principales factores que explicarían su carrera militar, más allá de la derrota de la Segunda República.

Los orígenes sociales de Líster no parecían ser los más adecuados para convertirse, con el paso del tiempo, en uno de los más importantes jefes militares del Ejército Popular de la República. Pero batallas tan importantes como Teruel, Brunete o el Ebro, la resistencia de Madrid, o la formación del Quinto Regimiento, llevaron el sello y la impronta de este destacado militar comunista.

Los primeros años

Ya en 1924, todavía en Cuba, es nombrado delegado del sindicato de canteros del centro asturiano. Líster regresó a España en 1925 e ingresó en el PCE, iniciando así su militancia comunista, y participando activamente en las luchas de los trabajadores agrarios gallegos. Pronto se convirtió en un importante activista sindical, en el difícil contexto de los años 1920, con el pistolerismo patronal contra los sindicatos en auge, en la fase final de la dictadura de Primo de Rivera.

Desde su llegada a España y hasta su traslado a la URSS, en 1932, pasa mucho tiempo en prisión, en las cárceles de Padrón, Santiago y A Coruña.

Tras la proclamación de la Segunda República, por su condición de miembro destacado del PCE, fue enviado a la URSS para completar sus estudios de formación política en la Academia Lenin (especializada en la formación política de los oficiales del Ejército Rojo), y en la Academia Frunze (academia militar en la que se formó en la disciplina operacional, táctica, marxismo-leninismo, historia militar, etc.). Durante este período también formó parte de una brigada de trabajo encargada de la construcción del metro de Moscú.

Fue durante su estancia en la URSS que recibió la formación militar y política que le permitió entrar en contacto con el mundo militar. Pero también fue su paso por Moscú lo que lo transformó en un auténtico revolucionario. Esto le permitió desarrollar su acción clandestina en los cuarteles (la denominada “actividad antimilitarista”) y participar en la organización de los grupos armados relacionados con el PCE.

Tras volver a España, Líster trabaja como obrero de la construcción, participando en la mayoría de los conflictos sociales y se encarga de dirigir la propaganda comunista en cuarteles y centros militares, a través de la publicación de “Soldado rojo”. Se integró en el comité que trataba sobre cuestiones militares, formado por el PCE, ante el creciente peligro de un golpe de Estado contra la República. Por eso, junto a Juan Modesto y otros militares comunistas y republicanos, Líster se integró en la dirección de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC). El aparato puesto en marcha por estos comunistas partía de una concepción netamente antimilitarista, pero la aceleración de los planes de los golpistas militares ayudó a incrementar la importancia de las actividades de las MAOC y del propio Líster.

Cuando comienza la Guerra Civil, Líster es instructor de las MAOC y, desde el primer día, se integra en las filas de las Milicias Populares, donde participa en los primeros combates contra los sublevados: el 19 de julio participa en el asalto al Cuartel de la Montaña de Madrid.

Comienza la Guerra Civil

Líster fue uno de los organizadores de las unidades militares que conformarían el nuevo Ejército Popular de la República, y al frente de algunas de sus ellas tomaría parte en gran parte de las principales batallas del conflicto, llegando a comandar un Cuerpo de Ejército y alcanzando el rango de coronel.

Durante todo el conflicto, Líster tendría un papel destacado en la organización y dirección de las milicias comunistas del llamado Quinto Regimiento y, posteriormente, pasaría a mandar diferentes unidades del Ejército Popular Republicano. En menos de dos años pasó a dirigir el V Cuerpo de Ejército, y durante el transcurso de la guerra alcanzaría la graduación de Mayor de Milicias, el máximo rango para los procedentes de la escala no profesional.

“El heroísmo popular no se crea porque sí, sin ninguna causa objetiva que lo justifique; por el contrario, nace del convencimiento que tiene el pueblo de que la causa que defiende es justa, de que la guerra que se ve obligado a hacer es una guerra justa, liberadora, revolucionaria”.

A finales de julio de 1936 Líster marchó a combatir en la Sierra de Guadarrama, donde destacó por su liderazgo en combate. Sus conocimientos técnicos y capacidad operativa fueron determinantes para su rápido ascenso por méritos de guerra. El 20 de septiembre Líster asumió la jefatura del Quinto Regimiento. Desde ese momento, y hasta su desaparición en enero de 1937, el Quinto Regimiento enviará al frente a más de 70.000 hombres: comunistas, republicanos, socialistas, obreros y campesinos, empleados. En esta unidad, Líster desarrolla una intensa labor militar e ideológica: crea las Milicias de la Cultura, participa en numerosos actos propagandísticos y culturales, crea servicios de alfabetización, etc.

Desfile del Quinto Regimiento por las calles de Madrid

Líster, junto a Juan Modesto y Carlos Contreras, será uno de los principales partidarios de la militarización del Quinto Regimiento, y que pase a integrarse en el nuevo Ejército Popular de la República. Tras la militarización de las unidades de voluntarios y la creación del Ejército Popular de la República, Líster se convirtió en el comandante de la 1ª Brigada Mixta. Durante esa fase inicial, Líster adquirió una gran notoriedad como encargado de la defensa de un sector de la ciudad, durante la Batalla de Madrid.

Posteriormente sería nombrado responsable de la 11ª División, que se convertiría en la más selecta unidad republicana, encargada de afrontar los peores combates en Guadalajara, Brunete, Belchite y Teruel.

En 1937, las autoridades republicanas ordenaron que se disolviera el Consejo Regional de Defensa de Aragón (que estaba organizada de forma autónoma por anarcosindicalistas de la CNT y otras fuerzas afines), acusado de entorpecer el esfuerzo de guerra y sofocar el poder dual revolucionario de los anarquistas que impedía al gobierno republicano de Largo Caballero ejercer su autoridad en la zona. El Ministro de Defensa Nacional, el socialista Indalecio Prieto, ordenó personalmente a Líster proceder a la disolución del Consejo, lo que provocó serios conflictos con las milicias, y que concluyeron con diversos encarcelamientos y algunos fusilamientos.

Enrique Líster (derecha) junto a Ernest Hemingway (centro) en el frente. Foto de Robert Capa

En 1938, tras la batalla de Teruel y la posterior ofensiva franquista en Aragón, Líster fue uno de los oficiales encargados de contener el empuje enemigo, que amenazaba con cortar la zona republicana en dos. En julio de ese año, el reorganizado Ejército Popular Republicano inició una ofensiva en el río Ebro. Líster recibió el mando del V Cuerpo de Ejército, encargándose del sector sur, resistiendo durante dos meses el peso de los ataques franquistas. Finalmente, en octubre, tras sufrir enormes pérdidas, las tropas del Ejército del Ebro se retiraron organizadamente.

Cuando se inicia la ofensiva final sobre Catalunya, el V Cuerpo de Ejército forma parte de la defensa. Pero es imposible impedir la ruptura del frente. Será esa unidad la que cubrirá la retirada del grueso de las tropas republicanas y de la población civil que, tras la caída de Barcelona, se lanza a los caminos catalanes, en dirección al exilio francés.

El exilio republicano y la Maternidad de Elna

Después de cruzar la frontera francesa con el Ejército del Ebro, Líster regresó a España. En la fase final del conflicto, tanto en España como en el exilio, tomó parte en los debates comunistas sobre el final de la Guerra Civil, en ocasiones siendo considerado un experto militar. Por sus excepcionales servicios, fue ascendido a teniente coronel.

Una vez en Valencia, queda a las órdenes del gobierno de Juan Negrín, que se enfrenta a grandes obstáculos para intentar poner en marcha su política de defensa a ultranza de lo que queda de la República. El golpe militar del coronel Casado, a principios de marzo de 1939, impide mantener la lucha y convierte en irreversible la derrota republicana. Líster sale de Elda en un avión, junto con otros cuadros militares y políticos del PCE, que marchan al exilio, junto a muchos miembros del gabinete de Negrín, escapando de la represión franquista. Líster volverá de nuevo a la URSS.

Las tensiones en el PCE

Durante el exilio en la URSS, Líster participó en los debates sobre el futuro del PCE de ese período, en que Stalin se cuestiona la valía de algunos de los líderes comunistas españoles. Como parte del núcleo de militantes comunistas que habían sido parte del ejército, con una alta graduación militar, e le apartó del bloque de líderes políticos. Continuó su formación militar en la Unión Soviética, y se encuadró en su ejército, en el de Polonia y en el de Yugoslavia, y participando activamente en los combates de la Segunda Guerra Mundial, alcanzando el rango de general del Ejército Rojo.

En 1945 se instaló en Francia, donde llevó a cabo algunas tareas de organización y encuadramiento de los grupos de guerrilleros españoles que continuaron la lucha contra la dictadura franquista (1945-1946). Perseguido por el gobierno francés, Líster huyó a Praga.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, Líster continuó formando parte de la dirección del PCE. Pero pronto destacó su actitud crítica hacia la nueva dirección del partido, surgida del VI Congreso, celebrado en Praga, a finales de 1959. Las divergencias con Santiago Carrillo llegaron a ser muy fuertes, sobre todo en referencia a la penetración en los sindicatos verticales franquistas. Progresivamente, y fruto de esas desavenencias, su peso político en el interior del PCE fue disminuyendo, sobre todo por la consolidación de la línea carrillista.

En 1968, mientras reside en Checoslovaquia, Líster fue testigo de la Primavera de Praga, y consideró un error la violenta intervención soviética, porque provocó que la población sintiese un mayor rechazo contra los comunistas.

Líster fue un militante convencido del movimiento comunista. Fue uno de los miembros del “núcleo duro” del PCE, y acabaría enfrentándose a Carrillo por haber abandonado las tesis marxistas-leninistas. Eso significó la salida de Líster del PCE. La crisis abierta en el seno del PCE inició el camino hacia una escisión con el partido, que llevó a Líster a fundar el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), en 1973, denunciando la liquidación del proyecto comunista a manos del sector eurocomunista del PCE carrillista.

En 1977, tras la muerte de Franco, Líster regresó a España y se instaló en Madrid, coincidiendo con la legalización del PCOE.

En 1986, tras la expulsión de Carrillo del PCE, Líster anunció la reintegración con el mismo, y la disolución del PCOE en el PCE, en un Congreso Extraordinario, celebrado en abril de ese año, aunque algunos miembros de la dirección del PCOE se opusieron a esa integración. Líster murió en Madrid, el 8 de diciembre de 1994, mientras en la capital española se celebraba la IV Asamblea de Izquierda Unida. Sus restos fueron enterrados con honores en el cementerio civil de Madrid.

Artículo publicado en ElEstado.net, el 3 de agosto de 2019

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