La Revolución de los Claveles (25 de abril de 1974)

Grândola, Vila Morena

Esta canción, cerró, el 29 de marzo de 1974, un espectáculo de Amália Rodrigues en Lisboa, a la que asistieron algunos militares del Movimento das Forças Armadas, que la escogieron como señal de arranque para lo que sería conocida como la Revolución de los Claveles. La censura había prohibido algunas de las canciones del autor su José “Zeca” Afonso, cantautor que luchó activamente contra el régimen de Salazar.

Poco después de la medianoche del 25 de abril, en Radio Renascença, saltándose la censura del régimen de Salazar, emitió la canción, la segunda y última señal para iniciar la revolución que derrocaría la dictadura y daría la libertad a Portugal y sus colonias. El tema había sido prohibido y por eso fue elegido para poner en marcha el golpe. La primera señal se había dado pocos minutos antes, con la canción E depois do adeus, cantada por Paulo de Carvalho. Ya no había marcha atrás.

Grândola, Villa Morena/ tierra de la fraternidad,/ el pueblo es quien más ordena/ dentro de ti, oh ciudad./ Dentro de ti, oh ciudad,/ el pueblo es quien más ordena,/ tierra de la fraternidad,/ Grândola, Villa Morena

Desde entonces, Grândola fue cantada en los momentos de más grave peligro o de mayor entusiasmo del pueblo portugués.

Tras la revolución, Zeca Afonso mantendría su actividad política y se implicó activamente en el período de transición de la joven democracia portuguesa, hasta su prematura muerte, en 1983.

Movimento das Forças Armadas

A diferencia de lo que sucedía con la dictadura franquista en España, el ejército no había sido nunca un pilar básico del Estado Novo portugués, sino que se trataba de un régimen básicamente civil.

Organización ilegal, creada en 1973, en el seno del ejército portugués, para combatir la dictadura de Salazar, que tuvo un papel destacado en la formación de la Tercera República. En su mayor parte estaba formada por oficiales jóvenes de baja graduación, que habían luchado en las guerras coloniales del régimen. Estos jóvenes oficiales llegaron a la conclusión de que esas guerras no tenían sentido real y que tenían más razón los que luchaban por la independencia que los defensores del colonialismo. Otro elemento importante fue la conciencia social de muchos de estos jóvenes oficiales, procedentes de barrios obreros y zonas rurales. Cuando estos oficiales volvieron a Portugal comenzaron a compartir esos pensamientos con sus compañeros, y la inquietud se extendió a la mayoría de los cuarteles, dando paso a la creación del MFA, de tendencia izquierdista.

El 25 de abril, el MFA tomó el control de puntos estratégicos del país y el régimen se derrumbó. Entre las principales figuras que mandaban las tropas estaban: Salgueiro Maia, Otelo Saraiva de Carvalho, António Spninola, etc. Las fuerzas del ejército portugués organizadas por el MFA serían las encargadas de conseguir la libertad, con el apoyo del pueblo que las cobijó.

Durante todo el proceso de transición, el MFA se mantuvo como un actor importante en la vida política, pero comenzó a perder peso tras las revueltas militares de septiembre y noviembre. En abril de 1975 sufrió un fuerte revés electoral, frente al Partido Socialista. Ese verano, se dividió en tres facciones: una próxima a los comunistas, una a los socialistas y otra que defendía el poder popular. Finalmente triunfó la facción más moderada.

Las elecciones del 25 de abril de 1976 fueron el auténtico final del período revolucionario, con el triunfo de los partidos más moderados. La Constitución que surgió de ese proceso declaró que el proceso de extensas nacionalizaciones de 1975 era irreversible. Los militares apoyaron esos compromisos con los principales partidos políticos y garantizaron el mantenimiento de la democracia.

Otelo Saraiva de Carvalho

Veterano de la guerra de Angola, fue uno de los estrategas de la Revolución de los Claveles, y formó parte de la Junta de Salvación Nacional que gobernó el país tras la Revolución.

Era partidario de un modelo de democracia directa y participativa para el pueblo, basado en “asambleas populares” de obreros y campesinos (que algunos calificaron de anarcopopulista”), que lo llevaron a ser homenajeado por el propio Fidel Castro, en julio de 1975.

Un héroe de la revolución portuguesa contra el fascismo, el imperialismo y la reacción (Fidel Castro)

Durante el “verano caliente” de 1975 dirigió algunas operaciones militares especialmente polémicas, debido a la gran agitación que se produjo en ese período: por ejemplo, el asedio del Parlamento por obreros de la construcción, apoyados por el Partido Comunista. Esto llevó a incrementar las disputas internas dentro de la izquierda (socialistas de Mário Soares, comunistas de Álvaro Cunhal, y maoístas).

Se presentó a las elecciones de junio de 1976, sin el apoyo del PCP, aglutinando a algunas fuerzas dispersas de la extrema izquierda, algunas de las cuales habían luchado contra Salazar. Sin embargo, el resultado estuvo muy lejos de António Ramalho Eanes, que ganaría las elecciones. Repitió el intento en 1980 con una plataforma de izquierda alternativa, pero no llegó al 2% del voto. A comienzos de los 1980 participó en una serie de atracos y atentados de las Fuerzas Populares 25 de Abril, brazo militar de la organización política maoísta Fuerza de Unidad Popular; fue condenado en 1984, aunque el clamor popular hacia el héroe del 25 de abril, acortó notablemente su condena.

En la actualidad sigue siendo un referente para la izquierda alternativa en Portugal y España, donde imparte numerosas conferencias y otros actos.

Celeste Martins Caseiro

La mañana del 25 de abril de 1974, Portugal despertó al compás de los hechos revolucionarios que estaban teniendo lugar en Lisboa y el resto del país. Ese día, el pueblo y gran parte del ejército se alzó contra los restos de Estado Novo, una de las dictaduras más largas de Europa, bajo el mando de António Oliveira Salazar.

Centro de Documenta 25 de Abril (CC).

Celeste trabajaba en un restaurante que, ese mismo día, celebraba su primer aniversario, y su dueño había comprado flores para la fiesta y los clientes. Al no poder abrir el establecimiento, repartió las flores entre los empleados. De camino a su casa, Celeste se encontró con los tanques de los revolucionarios. Cuando vio a uno de los capitanes, sin pensarlo, le ofreció uno de los claveles, igual que al grupo de soldados, a los que fue ofreciendo los claveles, que éstos pusieron en la boca de sus fusiles, uno tras otro, desde el Chiado hasta la Iglesia de los Mártires. Fue cambiando las balas por claveles.

Desde ese momento, el 25 de abril se conocería como la Revolución de los Claveles, y Celeste pasaría a la historia como Celeste dos cravos. 45 años después, los claveles siguen siendo el símbolo de la revolución portuguesa.

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